lunes, 20 de diciembre de 2010

El Artista del Pentagrama de Carache





Destacado artista del pentagrama, quien dedicó sus mejores días a la juventud carachense en esta rama del arte de Polimnia y Orfeo, nació en la Sabana de Bocono en las postrimerías del siglo pasado, el día 13 de abril de 1896.
Fue su padre el coronel Antonio Moreno, hijo del General Juan Bautista Araujo, el León de la Cordillera quien fuera presidente del Gran Estado de los Ande, con este famoso caudillo trujillano, Moreno participó en las diferentes confrontaciones armadas que encabezó dentro y fuera del Estado, reconociendo por su jefe como su mano derecha. Su progenitora fue la Sra. María de las Nieves Aldana, mujer dedicada como era la costumbre, a suS quehaceres hogareños y a la crianza de sus hijos

Muy joven en su pueblo natal, luego de conocer las primeras letras y las cuatro reglas aritméticas, lo usual en la mayoría de los mozos de su época, carentes de recursos económicos, Aldana es atraído por el encanto de la música y con la mística de su alma inquieta y la alegría de su espíritu festivo, se acercó a un artista de admirable prestancia y caballerosidad, de vastos conocimientos en el arte de las siete notas, magnífico compositor y ejecutor, altamente generoso y de muy holgada posición económica: Don Baldomero Fernández, director de la banda “Unión”, quien además era dueño de una carpintería donde solía emplear a sus alumnos a fin de que tuvieran alguna entrada para la adquisición de ropa y zapatos para sus actuaciones como integrantes de la banda que dirigía.

Con Don Baldomero, recibió Aldana sus primeras lecciones de teoría y solfeo, aprendiendo en esta oportunidad la ejecución del bombardino y posteriormente otros instrumentos de viento y de cuerdas.

En este tiempo, el aventajado estudiante, preparaba sus alas al estilo Cupido, anidándose en su briosa mente juvenil los deseos de volar por otros cielos que tanto lo aguijoneaban; pero fue frenado por la señora María de las Nieves y lo hizo emplear en una pulpería del pueblo, acabando con los sueños viajeros del mozo. Sin embargo, al poco tiempo salvó el mostrador y se residenció en Guárico de Lara, donde fue apreciado por su comportamiento y sus dotes de artista consumado. Aprendió el oficio de de sombreros de pelo y Panamá muy usados en la época y además a prendió barbería.

Se radicó en 1915, en la concepción de Carache, población que visitó con un conjunto musical del cual formaba parte y allí en las riberas del Cendè quedó prendado a unos ojos que jamás se cansó de darle serenatas. Fue gratamente acogido por sus gentes y especialmente por el Sr. Maximino Bravo, quien lo contrató para que enseñara música a seis jóvenes del pueblo que fueron sus primeros alumnos con una bonificación mensual de 60Bs, además de comida y habitación. El señor Bravo tuvo entre sus hijos a dos consumados ejecutantes de instrumentos de cuerdas, los conocidos Claudio e Isidro Cañizales. Dos años más tarde se radicó en Carache, donde el bocones Rafael Bravo, residente en esta población le confió su negocio de víveres y frutos, lo que lo hizo permanecer allí para evitar un próximo viaje que tenía previsto el joven Aldana, de naturaleza errante, enseñó el oficio de sombrererìa a una bella “secretaria”, echando raíces en este valle de cañaverales, entre serenatas y amoríos y escanciando vinos con sus amigos, como diría el maestro y amigo, Leopoldo Lugo.

En 1925, José del Carmen Benítez, funda la Banda Filarmónica “Gómez”, de la cual entra a formar parte, junto con Benito Benítez hijo del director; Segundo Arrieche, Antonio Suárez, Julio Fernández, Ramón Sarmiento, Benjamín Mosquera, Fidel Graterol, Félix “El Villorro”, Martín Peña este último tocuyano quien ejecutaba un sonoro cuadro “Flonterol”, de fabricación tocuyana instrumento este según Aldana, de sonido “tan limpio como un piano”, cuyo constructor los hacía encerrado y en completo misterio llevándose la fórmula con su muerte.

Hizo buena amistad con el renombrado cantante popular Santiago Campos, hombre de voz incomparable según opinión de quienes lo oyeron entonar canciones, muchas de su inspiración, regadas armoniosamente en noches serenateras por los confines de este policromo valle del Minumboc.

Don Pablo Emilio Pimentel, Jefe Civil de Carache, lo nombra director de la filarmónica “Gómez”, con sueldo de Bs. 160 al mes, en sustitución de Benítez, en cuyo cargo duró hasta 1930, pues eran más las quincenas no pagadas que las que recibía remuneración, por esta causa la banda fue desapareciendo ya que los integrantes buscaron otros medios de subsistencia.

En 1931, contrajo matrimonio con Cándida Durán Benítez, de quien nació su hijo Raúl y de quien enviudó poco tiempo después.

En 1941, mientras laboraba en su pequeño taller de reparación de sombreros y ejercía de barbero, fue visitado por el director de la Escuela de Artes y Oficios de carache, Don José Juan Rodríguez, quien había gestionado ante su paisano Dr. Jesús Pacheco Rojas, Secretariado General de Gobierno mientras ejercía la Presidencia Regional el General Víctor Manuel Batista, su pariente por parte de los Araujo, la creación de una Banda Música para carache, cuya organización y dirección quedó a cargo del maestro Aldana, tomando por nombre el del insigne compositor, autor de la música del Himno Nacional de Venezuela, Juan Landaeta, la cual desde hace 49 años, persiste y persistirá para orgullo de nuestro gentilicio y que el 24 de junio entró por la puerta de la historia a su año jubilar, dirigida hoy por uno de sus más aprovechados alumnos, el profesor Gilberto Cañizàlez y conformada por ciudadanos de recocida capacidad profesional y artística, realizando una fructífera labor, tomando parte activa en todos los momentos estelares de esta y otras comunidades de distrito.

Para esta época Aldana contrae nupcias nuevamente, esta vez con Josefa Román, de la cual tuvo dos hijos quienes a causa de complicadas enfermedades y a los pocos recursos médicos de esos tiempos, sucumbieron ante la arremetida de la misma. Más tarde falleció también su esposa y Aldana enviuda por segunda vez.

En 1945 llaga a Carache enviado por el Ejecutivo del Estado, el maestro de origen italiano, Don Luís Lupi, quien sustituye en la dirección de la banda al maestro Aldana, retornando este a sus labores habituales de pequeño comerciante en la casa de corredor esquinas de Comercio con Vargas, con tan buenos resultados que al tiempo adquiere en propiedad dicho inmueble. Corría al año de 1956 cuando se conoció de la jubilación del maestro Lupi y aunque Aldana se resistía a regresar a la dirección de la banda que había fundado 15 años atrás, fue persuadido por el Sr José Juan y el presidente del ayuntamiento, Sr Abel Arrieche, quienes acompañados del Concejal Roberto Román, integrante de la banda y el propio Lupi, no tuvo otro camino que aceptar ponerse de nuevo al frente de su obra. En su negativa argumentaba Aldana ante la comisión que prácticamente lo conminaba a regresar “por las buenas o por las malas”, que a él ya se le había olvidado la música, a lo que respondió Lupi con su fustigante carácter: “No Señor, la música no se olvida” y le entregó la batuta que una vez de sus manos había recibido.

Al siguiente año, 1957, contrae nupcias con Otilia Montilla, su actual esposa, de quien nacieron Eva y Cheo; continúa sus labores al frente de la banda hasta el año de 1973, cuando recibe su jubilación estando al frente de la Gobernación del Estado su amigo el Dr Alejandro Sánchez Cortés.

En este período de tiempo realizó algunas composiciones y preparó diversos arreglos musicales para ser ejecutados por la banda, entre ellas los valses Rosalinda, Lluvia de estrellas, Sombras del Destino, Loma Abajo, Latidos del Alma, obras religiosas como a San Juan y Conmemoración, las marchas a Miranda y Verde Oscuro; así como pasodobles, merengues y joropos que han sido de la aceptación popular.

Fue amigo del maestro Laudelino, José Antonio Carreño, del maestro Pernalete, Leopoldo Lugo y otros grandes del pentagrama trujillano, así como de Faustino Carrasco, (el negro Tino) Antonio Carrillo y otros maestros larenses de la música.

Fuentes:
Aporte Brindado por: Raul Aldana Durán
Autor: Jesús Quevedo Teràn

Raul Aldana Durán